Fortalezas de La Habana: El Torreón de Cojímar

El Torreón, Fortín o Castillito, como también es llamado, fue fundado el 15 de julio de 1649 durante una época en que era habitual el asedio de piratas y corsarios por esa zona del Caribe. Desde el año 1982, considerado por la UNESCO como parte del sistema de fortificaciones de La Habana, es Patrimonio de la Humanidad.

La idea de erigir el nuevo baluarte rondaba desde inicios del siglo XVII, ante un posible ataque de portugueses y holandeses, y fue impulsada por el entonces Gobernador General de Cuba, Pedro Valdés. Quienes lo sucedieron, apoyaron igualmente la propuesta. Pero no fue hasta el año 1633, tras la visita de una comisión de la Junta de Guerra del Consejo de Indias, que se ordenó la construcción con fondos que debían proceder de México.

En el año 1762, durante la toma de La Habana por los ingleses, el Torreón de Cojímar intervino activamente. Sin embargo, las armas arcaicas e inadecuadas con que fue respaldado ofrecieron poca resistencia y resultó el primer bastión neutralizado por el fuego de los navíos invasores, hasta ser finalmente tomado.

Tras aquellos sucesos, su estructura quedó en muy malas condiciones, por lo que fue reconstruido en 1763 al finalizar el período de intervención. En la ciudad se erigieron entonces los castillos de Atarés y El Príncipe, y la fortaleza San Carlos de la Cabaña, en la misma colina donde los ingleses apostaron sus cañones para rendir al Morro, principal baluarte de la resistencia. Luego de estas acciones, cesaron los intentos por tomar la villa antillana.

A 22 kilómetros del Centro Histórico de La Habana, vigilando celosamente la costa, un fortín se inserta en la cotidianidad de los habitantes de Cojímar y se mezcla con el entorno como elemento de identidad, como símbolo, a tal punto que sería difícil imaginar el poblado sin su torreón, su mar y la figura de Hemingway. Espero resulte de su agrado este recorrido virtual en 360 grados por este majestuoso lugar histórico de Cuba.